Levanto sus manos hacia el cielo
Amartillo al viento con un grito desesperado
Haraposo, enmugrecido y con su sucio pelo
Y con su mirada desafiante, con el orgullo robado.
La guerra se lo había arrebatado todo
Sin piedad, sin permiso, sin vergüenza
Haciendo acopio de todo lo que se mueve en el lodo
Tan solo esperando en la orilla con paciencia
Hincado de rodillas esperaba
Que al fin acabaran con su vida
Aquellos soldados que lo despreciaban
Aun sin saber de donde nacia tanta ira.
Pues no importa una orden
No importa cual sea tu valia
Es mejor que te recuerden
Como el soldado que desobedeció con valentía.
La vida de un ser humano debería ser suficiente
Para hacer recapacitar a cualquier persona
De que verle respirar y vivir libre es preferente
A hacer caso de las razones y excusas que los malvados siempre entonan.

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