Porque no sabemos nada y creemos saberlo todo, tras
miles de años creemos en el azar, en la suerte, pero nos olvidamos que el
destino puede que sea más caprichoso de lo que pensamos, puede que dos almas
estén destinadas una y otra vez a conocerse, destinadas una y otra vez a encontrarse, y puede, solo puede que el
destino crea que en un momento de la existencia deban amarse...Quizá …
El joven camina entre los escombros, la guerra ha
dejado el país en la ruina, las calles solo son cementerios de ladrillos y
gentes sin hogar vagando por la calle ayudando y siendo ayudados, demasiados
bombardeos, demasiado odio escupido por aviones a gran altura, demasiado
sufrimiento por la locura de algunos con sed de poder y nula empatía humana.
El chico se detiene en lo que era una esquina, lleva
la misma ropa desde hace semanas, está sucio y mal oliente, en un instante
queda petrificado, al final de la calle observa a alguien, una chica, es alta y
delgada, lleva un pañuelo en la cabeza, pero su larga cabellera rubia ondea al
viento por detrás , está ayudando a un hombre que esta tendido en el suelo, el
chico se acerca lentamente a ella, esta helado, sin saber porqué no puede dejar
de mirarla, la chica se percata de que el chico se acerca y lo mira, él no
puede continuar y se detiene pues dos maravillas color esmeralda lo están
mirando, traga saliva y camina hacia ella, que al verle titubear sonríe, algo
que se convierte en un cuchillo abriendo en canal el pecho del chico que casi
no puede respirar, ella levanta su mano y le saluda, justo en el momento que el
edificio que tiene al lado empieza a rugir, se desquebraja lo poco que queda de
él, y uno de los muros que aun están de pié parece que va a caer sobre la
chica.
Algo activa el alma del muchacho, algo que hace que
su pulso se acelere, que hace que bombee su corazón más rápido para llevar
sangre a sus músculos, y en unos segundos está corriendo como alma que lleva el
diablo, sin pensar, insensato, descabezado, solo sintiendo el dolor del muro
cayendo sobre la chica, solo oyendo los últimos latidos de su corazón, solo
notando el último suspiro en su cara, no la conoce, no puede estar enamorado
,no es racional, pero lo cierto es que moriría por ella.
Llega hasta
la chica y se tira sobre ella, el muro cae con mucha fuerza destruyéndose en el
suelo, todo es polvo y cemento, tras unos segundos varios vecinos del lugar
llegan pues han visto la escena:”Un loco se ha tirado bajo un muro, un loco”.
El polvo lo ciega todo, el chico no nota nada, ni
dolor, ni frio ni calor, solo una suave caricia en la cara, está boca abajo con
parte del muro en su espalda, a poca distancia la chica esta mirándole,
clavando sus maravillosos ojos verdes en los del chico, este le sonríe pero
casi no puede hablar, observa que una parte del muro la tiene prisionera por
las piernas, -quizá las tenga rotas – piensa mientras poco a poco nota que la
vida se le escapa, ella vuelve a acariciarle la cara y con mucho esfuerzo y
dolor acerca su cara hacia él, busca con sus labios los del chico y lo besa con
fuerza, devolviendo con amor un gesto que jamás olvidará, sellando un amor que
ni siquiera llegó a florecer pero que sin saber porqué ,en ese momento, supieron
que sin duda hubiera florecido.
El túnel largo y oscuro, la luz al final, el viaje
solitario de vuelta a otro lugar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe tu opinión